El Estadio Azteca, ahora Estadio Banorte, mezcla historia, leyendas y renovación rumbo al Mundial 2026 en la Ciudad de México.
Así es la historia del Estadio Azteca

Foto: Shutterstock
El rugido no empieza en la cancha, empieza en la historia. El coloso de Santa Úrsula, conocido como Estadio Azteca y en transición a Estadio Banorte, carga décadas de gritos, goles y postales imborrables que lo colocan como uno de los templos más vibrantes del futbol mundial. Desde su primera tarde, el inmueble dejó claro que no sería un estadio más: sería escenario de emociones desbordadas, de hazañas que todavía retumban en sus tribunas.
Entre concreto, acero y pasión, el Azteca se convirtió en un personaje por sí mismo. Ha visto desfilar generaciones de aficionados, leyendas y capítulos que marcaron época. Hoy, en plena transformación, su legado se reescribe sin perder ese ADN electrizante que lo distingue. Esta es apenas la antesala de una historia que mezcla arquitectura, deporte y espectáculo en una sola narrativa.
¿Cuándo se inauguró el Estadio Azteca y quiénes fueron sus arquitectos?
La historia comienza en la década de los 60, cuando Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo impulsaron la creación de un estadio sin precedentes en América Latina. Para ello convocaron a dos figuras clave de la arquitectura mexicana: Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, quienes diseñaron un inmueble revolucionario, con un techo volado y una visibilidad privilegiada desde cualquier asiento.
La inauguración se llevó a cabo el 29 de mayo de 1966 al mediodía, con una ceremonia protocolaria que incluyó la develación de una placa conmemorativa y un primer partido que enfrentó al Club América contra el Torino de Italia. Desde ese momento, el Azteca no solo abrió sus puertas: abrió una nueva era para el futbol en México.

Foto: Estadio Azteca
El Estadio Azteca, el primero en el mundo en albergar tres mundiales
El Azteca no solo ha sido testigo de partidos, ha sido protagonista de la historia grande del futbol. Fue sede de la Copa del Mundo en 1970 y 1986, torneos organizados por la FIFA que dejaron huella imborrable en su césped. Ahí se vivieron dos finales mundialistas y actuaciones legendarias que elevaron su prestigio a escala global.
En 1970, el mundo vio consagrarse a Pelé, mientras que en 1986, Diego Maradona escribió uno de los capítulos más recordados del deporte, con jugadas que siguen siendo tema de conversación. Con la mira puesta en el Mundial 2026, el estadio se encamina a convertirse en el primero en albergar tres Copas del Mundo distintas, consolidando su peso simbólico en el futbol internacional.
La remodelación del Azteca
Con el Mundial de 2026 a la vuelta de la esquina, el estadio atravesó una transformación profunda. Las obras estuvieron enfocadas en modernizar cada rincón del inmueble sin perder su esencia. Se trabajó en la renovación de zonas de hospitalidad, accesos, vestidores y sistemas tecnológicos, así como en la implementación de soluciones sostenibles.
El objetivo fue claro: ofrecer una experiencia de primer nivel tanto para jugadores como para aficionados. Aunque su capacidad ha disminuido con los años —pasando de más de 100 mil espectadores a alrededor de 87 mil—, el confort y la seguridad se han convertido en prioridades. El nuevo rostro del Azteca apunta a mantenerlo vigente en la élite del deporte mundial.

Foto: Camino Real Aeropuerto
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