Del maguey al vaso, el pulque revive con fuerza: historia, ritual y sabor que siguen latiendo en el corazón de México.
Bebidas mexicanas con historia: el Pulque

*Foto: Shutterstock
El pulque no entra en escena, irrumpe. Espumoso, rebelde y con siglos a cuestas, esta bebida ancestral vuelve a colocarse bajo los reflectores como si fuera la estrella inesperada de una alfombra roja. Desde las magueyeras hasta las pulquerías urbanas, su historia se derrama con carácter, entre risas, tradición y un toque de misterio que seduce tanto a locales como a viajeros curiosos.
En cada sorbo hay un relato que se resiste a quedarse en el pasado. El pulque no es solo una bebida: es un espectáculo líquido que conecta rituales prehispánicos con la vida contemporánea. Hoy, mientras nuevas generaciones lo redescubren, su esencia sigue intacta, lista para conquistar paladares y contar historias que fermentan desde hace siglos.
El pulque, la bebida sagrada de México
Hablar del pulque es abrir un telón directo al México prehispánico. Considerado el “néctar de los dioses”, esta bebida estaba vinculada a la diosa Mayahuel, símbolo del maguey y la fertilidad. Su consumo no era cotidiano: tenía un carácter ritual, reservado para ceremonias religiosas, celebraciones especiales y ciertos sectores de la sociedad.
Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, el pulque enfrentó nuevos competidores como el vino y los destilados europeos. Aun así, lejos de desaparecer, se adaptó y encontró su lugar en la vida cotidiana durante la época colonial. Pulquerías llenas de vida, música y tradición comenzaron a multiplicarse, convirtiéndose en puntos de encuentro social.
Actualmente, el pulque vive un renacimiento cultural. Estados como Hidalgo, Tlaxcala y Estado de México concentran la mayor producción, manteniendo viva una tradición que también tiene peso económico. Tan solo en 2022, la producción nacional de maguey superó las 186 mil toneladas, consolidando a Hidalgo como líder indiscutible.
Más allá de cifras, su valor es simbólico: ha inspirado música, literatura y arte, y sigue siendo protagonista en fiestas, ferias y encuentros comunitarios. El pulque no solo se bebe, se celebra.

Foto: Gobierno de México
¿Cómo se hace el pulque?
El proceso del pulque es casi una coreografía ancestral que requiere precisión, paciencia y conocimiento heredado. Todo comienza con el maguey, una planta que tarda entre 7 y 12 años en madurar. Cuando alcanza su punto óptimo, se “capa” para extraer el aguamiel, un líquido dulce que es la base de esta bebida.
Aquí entran en acción los tlachiqueros, verdaderos maestros del oficio. Con herramientas tradicionales, recolectan el aguamiel del corazón del maguey y lo transportan para iniciar la fermentación. Este proceso ocurre de forma natural en recipientes de madera o barro, donde levaduras y bacterias del entorno hacen su trabajo.
El resultado es una bebida de baja graduación alcohólica, ligeramente ácida, espesa y con una personalidad única. Puede consumirse fresco o transformarse en curados, versiones saborizadas con frutas como piña, fresa, guayaba o nuez, que han conquistado a nuevos públicos.
Cada vaso de pulque es el reflejo de un proceso vivo, cambiante, que no se puede industrializar del todo sin perder su esencia.

Foto: Camino Real Pachuca
¿Dónde hospedarse si visitas Hidalgo?
Para vivir la experiencia completa del pulque, Hidalgo es parada obligada. Y si de hospedaje se trata, el Camino Real Pachuca se posiciona como una opción que eleva el viaje desde el primer momento.
Ubicado en la exclusiva Zona Plateada, este hotel combina elegancia contemporánea con una atmósfera que invita al descanso. Sus habitaciones destacan por su amplitud, diseño sofisticado y comodidad pensada para viajeros exigentes.
El nivel de lujo se percibe en cada detalle: desde su oferta gastronómica hasta sus espacios para eventos y su gimnasio completamente equipado. Además, su ubicación estratégica permite explorar fácilmente atractivos cercanos como el Reloj Monumental de Pachuca o los encantadores paisajes de Mineral del Monte.
Ya sea para una escapada cultural o un viaje enfocado en descubrir las rutas del pulque, este hotel ofrece una experiencia integral donde el confort y la exclusividad van de la mano.